Autor: chullin

  • La paradoja del tiempo: cada vez ahorramos más, pero sentimos que tenemos menos

    La paradoja del tiempo: cada vez ahorramos más, pero sentimos que tenemos menos

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    Hace unos días me llegó un newsletter al que, por cierto, nunca me suscribí, pero esa es otra historia.

    En una de sus notas hablaba sobre la importancia de que un producto o servicio muestre su precio desde el principio, el argumento era que ocultarlo le hace “perder el tiempo” a las personas.

    Fue precisamente esa frase la que me hizo abrir la aplicación de notas y comenzar a escribir.

    Entiendo perfectamente el punto, en ventas, reducir fricciones ayuda a que una persona tome una decisión más rápido, pero la frase “perder el tiempo” se quedó rondando en mi cabeza porque me hizo pensar en algo más profundo: ¿realmente nos falta tiempo?

    Quizá mi conflicto tiene que ver con pertenecer a la llamada Generación X.

    Sí, esa generación que aprendió a vivir sin internet, la que vio llegar las primeras conexiones y esperaba varios minutos para que una imagen terminara de cargar, la que pensó que un Nokia N95 era una pieza de tecnología imposible de superar, ja, triste mi calaverita.

    También me tocó hacer filas, filas para casi todo.

    Filas para hacer transferencias de dinero en el banco, parados, sin sillas ni números, filas para pagar la luz, filas para pagar el agua, filas para comprar boletos del cine, filas para entrar a la sala y alcanzar un buen asiento, filas para comprar el videojuego que acababa de salir, filas para usar un teléfono público.

    Si querías ver una película, tenías que ir a rentarla, después regresar el casete para evitar una multa y luego volver a dejarlo. Si querías comer algo de cierto restaurante, no había aplicaciones, había que subirse al carro o caminar hasta el lugar.

    Y si querías reunirte con alguien, simplemente tenías que ir, ¿videollamada?, ¿quiénes somos, Los Supersónicos?

    Muchas de las actividades cotidianas requerían desplazamiento, espera y esfuerzo, horas enteras de nuestra vida se consumían en pequeñas tareas que hoy resolvemos desde la palma de la mano.

    De hecho, esta misma nota es un buen ejemplo. La escribí en una aplicación de notas y, antes de publicarla, la pasé por una IA para que me ayudara con cuestiones de estilo, redacción y ortografía. No tuve que enviársela a un amigo para que la revisara y esperar a que me hiciera anotaciones o comentarios. Quienes me conocen saben que escribir no es precisamente mi mayor talento, aunque disfruto mucho hacerlo, así que esa corrección llegó en cuestión de segundos. Hice un par de ajustes aquí y allá, revisé el resultado y listo, en menos de una hora ya tenía esta nota terminada.

    Si comparo ese proceso con cómo habría sido hace unos años, la diferencia es enorme. Lo que antes podía tomar horas, o incluso días, hoy sucede casi de inmediato, y no es un caso aislado, lo mismo ocurre con el trabajo, los trámites, las compras, el entretenimiento y buena parte de nuestra vida cotidiana.

    Y ahí es donde aparece la paradoja.

    ¿En qué momento la tecnología pasó de ser una herramienta para ahorrar tiempo a convertirse en la razón por la que sentimos que nunca tenemos suficiente?

    Como ejercicio personal, hice una lista de varias actividades que realizo durante un mes e imaginé que no existieran las aplicaciones móviles, los pagos en línea, las videollamadas o el trabajo remoto.

    En mi caso, trabajo desde casa, eso elimina traslados diarios, también puedo emitir facturas, pagar impuestos, hacer transferencias, programar reuniones y resolver decenas de pendientes sin moverme de mi escritorio.

    Después de sumar todo, llegué a una cifra que me sorprendió.

    La tecnología me ahorra aproximadamente 65 horas al mes.

    Sesenta y cinco horas.

    Eso equivale a ver seis veces la trilogía completa de El Señor de los Anillos en su versión extendida. O más de tres maratones completos de Harry Potter.

    Sesenta y cinco horas que, en teoría, deberían estar disponibles para mí.

    Y sin embargo, sigo escuchando la misma frase una y otra vez en varios lugares.

    «No tengo tiempo.»

    Yo mismo la he dicho.

    Entonces la pregunta ya no es cuánto tiempo perdemos en cosas “poco productivas”.

    La verdadera pregunta es qué estamos haciendo con todo el tiempo que hemos ganado.

    Porque tal vez el problema no sea la falta de tiempo. Tal vez el problema es que llenamos cada espacio vacío con nuevas obligaciones, nuevas notificaciones, nuevas metas y nuevas formas de mantenernos ocupados.

    Antes la tecnología prometía liberarnos tiempo.

    Lo logró.

    Pero en lugar de disfrutarlo, pareciera que lo reinvertimos inmediatamente en producir más, trabajar más, responder más rápido o hacer más cosas.

    Quizá por eso hemos llegado al punto donde descansar produce culpa.

    Donde sentarse una tarde a ver una película parece improductivo.

    Donde jugar un videojuego, leer un libro o simplemente no hacer nada necesita una justificación. Y es ahí cuando pienso: cuánta razón tenías, Cristian Castro.

    Por eso, si algún día me ves publicando algo a media mañana o a media tarde mientras estoy viendo una serie, jugando un videojuego o simplemente descansando, en «horarios de trabajo» no significa que esté perdiendo el tiempo.

    Significa que, por una vez, decidí usar parte del tiempo que la tecnología me ayudó a recuperar.

    No lo estoy desperdiciando.

    Lo estoy invirtiendo.

    En mi salud mental.

    En mi tranquilidad.

    En mi familia.

    En mí.

    Porque después de tantos años persiguiendo minutos, tal vez la verdadera recompensa no sea ahorrar tiempo.

    Tal vez la verdadera recompensa sea aprender a disfrutarlo.

  • Etiqueta digital

    Etiqueta digital

    Esa nota la publiqué originalmente el 8 de enero de 2013. Al releerla hoy encontré muchos huecos, algunas faltas de ortografía y varias ideas que podían explicarse mejor. Sin embargo, el tema me sigue pareciendo vigente, así que decidí darle una manita de gato, actualizar la fotografía y volver a compartirla.

    A veces olvidamos que detrás de cada perfil hay una persona con contextos, trabajos, relaciones y momentos que no necesariamente quiere compartir con todo el mundo.

    Hace algún tiempo leí una frase que me llamó mucho la atención:

    «Etiqueta digital: siempre pide permiso antes de colocar públicamente una foto de un amigo. No se trata de normas de privacidad, se trata de decoro humano».

    La escribió Randi Zuckerberg, hermana del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, después de verse involucrada en un lío por la publicación de una fotografía suya.

    Ese comentario me animó a escribir sobre algo que ya traía en mente o, mejor dicho, algo que me incomoda de alguna manera. Y por las publicaciones y comentarios de algunos amigos y conocidos, sé que no soy el único.

    Quizá para ti etiquetar a alguien en una fotografía sea una simple muestra de amistad, una forma de decir «estuvimos aquí» o «mira qué bien la pasamos». Pero para la otra persona puede significar algo muy distinto. Puede que no quiera mezclar ciertos círculos sociales, que no quiera exponer a su familia, que simplemente no le guste aparecer en fotografías o que, sencillamente, considere que esa imagen pertenece a un momento privado.

    Las redes sociales nos han dado la capacidad de compartir prácticamente cualquier cosa en cuestión de segundos, pero no siempre nos hemos detenido a pensar si también tenemos el derecho de hacerlo.

    Y es que el problema no es la tecnología. Facebook, Instagram o cualquier otra plataforma solo nos ofrecen herramientas. La decisión de utilizarlas con consideración sigue siendo nuestra.

    Pedir permiso antes de publicar o etiquetar a alguien no debería verse como una limitación, sino como una muestra básica de respeto. Del mismo modo que no entraríamos a una casa sin tocar la puerta, tampoco deberíamos asumir que podemos colocar a alguien en una publicación sin preguntarle antes.

    Aquí es donde vale la pena recordar una idea que sigue siendo vigente.

    Como dijo el Tío Ben:

    «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad».

    Benjamin «Ben» Parker 

    Aunque la frase venga de un cómic, pocas veces ha resultado tan aplicable a la vida cotidiana como en esta era de redes sociales. Hoy todos tenemos el poder de publicar, compartir, etiquetar y difundir información con una facilidad impensable hace apenas unos años. Precisamente por eso también tenemos la responsabilidad de pensar en las consecuencias de nuestras acciones.

    La reflexión de Randi Zuckerberg me parece valiosa precisamente porque cambia el enfoque de la discusión. No habla de configuraciones de privacidad, de permisos dentro de una aplicación o de las herramientas que ofrece una red social. Habla de algo mucho más simple y, al mismo tiempo, más importante: el respeto por los demás.

    Al final, la etiqueta digital no se trata de configuraciones de privacidad, botones ocultos o permisos dentro de una aplicación.

    Se trata de recordar que las personas siguen siendo personas, incluso detrás de una pantalla.

  • ¿Por qué la gente no lee?

    ¿Por qué la gente no lee?

    No me interesa hablar sobre el hábito de la lectura como tal, para eso ya hay muchas referencias como el INEGI o CONACULTA, aquí me quiero enfocar en detalles más simples, en una mala práctica que arrasa parejo, no respeta religión, estatus económico, educación, sexo ni edad.

    En varias ocasiones, después de enviar un correo con alguna instrucción o procedimiento, recibo uno de gracias y casi de inmediato uno preguntando por algo, por algo que está allí a 2 renglones del – Hola buenos días -, o me preguntan ¿donde se baja? o ¿dónde está el link?, y con la pena les contesto: abajo de donde dice -Aquí el link para descargar-, esto es en serio, y es serio.

    Es impresionante el porcentaje de correos que recibo con ese tipo de dudas o preguntas, pero lo que llama más mi atención es, ver que hay de todo: licenciados, arquitectos, ingenieros, médicos, entre otros.

    Estoy conciente que esto del internet y los correos, no es para todos (como a mi el Inglés, la guitarra, el baile, entre otras prácticas) pero es una herramienta que ya forma parte de nuestras actividades diarias, Hotmail (de los primero servicios de correo) ya tiene más de 15 años que vio la luz (¡por el amor de dios!), así que no estoy hablando de algo novedoso o una herramienta nueva. Además, en estos tiempos de Facebook y Twitter, donde la mayoría sabe compartir un video, subir una imagen, agregar una nota de su sitio favorito, ya no es excusa el clásico:

    «es que eso de los correos y sistemas informáticos, no se me da»

    Después de analizar incluso de hacer algunos experimentos, he llegado a la conclusión que esto no es por falta de información, forma de redacción, o conocimiento «Técnico» es el hecho de saber que alguien lo puede hacer por ti, saber que alguien te puede evitar leer más de 3 o 4 renglones.

    Si pasaste del renglón tres y llegaste hasta aquí te lo agradezco de corazón.

    Fuente de imagen: http://www.gandhi.com.mx

  • Facebook en platicas familiares

    Hace poco tuve una de esa platicas de hermano mayor, en donde tocamos distintos temas mi hermanita menor y yo, esto parece algo normal, solo que en esta ocasión tocamos un tema no muy común y no hablo de drogas, sexo, embarazos prematuros, novios gandallas, no, nada de eso, el tópico fue Facebook.

    Que tipo de conversación puede ser esa… pues en realidad fue muy corta pero creo yo, que hay varios puntos a tratar en las platicas 2.0 familiares (jajajaja), y no solo de Facebook, si no de esto que trae de cabeza al mundo, las redes sociales, no hablo de consejos para generar más tráfico a su sitio, o de como crear mensajes que la hagan más popular, mucho menos de como «tagear»  a todos sus contactos para que se enteren de su nuevo look, si no de la seguridad y privacidad, de saber que decir y hasta que punto dar información en estas plataformas.

    Para muchos esto puede ser algo obvio, pero la realidad es que yo sigo viendo información casi confidencial en mi «muro» o «linea de tiempo» cosas como:

    1. Ubicación exacta (en ocasiones hasta avisan que están cobrando cheques en el banco)
    2. Nombrar a toda la familia
    3. Comentar quien esta en la casa (o decir que están solos en casa)
    4. Publicar fechas de vacaciones
    5. Teléfonos y/o celulares personales

    Es necesario que conozcamos como administrar la seguridad en estos canales de comunicación y poder controlar quien tiene acceso a cada dato que publiquemos y para esto no es necesario ser un especialista en informática, ir a cursos especializados, no, nada de eso, solo de leer y no pasar por alto la pestaña de «configuración de la privacidad» .

    Así que si eres un hermano mayor, padre de familia o simplemente quieres cuidar de un amigo, sobrino, primo etc. es hora de incluir este tema en esa platica semanal, mensual o en la sobre mesa.

  • Reacción en masa

    El pasado viernes 11 de junio, al llegar a la oficina, me tope con que la glorieta del Cuahtemoc estaba cerrada ya que estaban transmitiendo el juego de la selección Mexicana en contra de Sudáfrica, de modo que tuve que hacer un movimiento totalmente ilegal para poder entrar a la oficina, me  estacione, subí a la oficina, una vez instalado, prendí mi maquina, deje preparando el café y fui a ver como estaba el ambiente (al chisme pues), prendí mi celular (el vídeo) para grabar el tumulto, pero esto que pongo aquí arriba me hizo el día, pues me sorprendió la reacción en masa, un grito de sufrimiento y las manos a la cara.

    Que conste que no es el sufrimiento de la gente lo que llamo mi atención, si no el movimiento casi idéntico de todos, parecía que habían ensayado tal movimiento.

  • The Prisioner (2009)

    A finales del 2009 me tope con esta serie The Prisioner de la cadena AMC, es una miniserie de solo 6 capítulos, investigando en wikipedia, lei que es un Remake de una versión realizada por allá de 1967, la cual pareció ser muy buena y obtuvo criticas muy positivas, creo que por eso la hicieron de nuevo. Solo que no supe en que canal la pasarían y pues gracias a la magia de Internet tuve la oportunidad de encontrar ver los tres primeros episodios y realmente me atrapo, lo malo es que ya no la subieron pasaron los ultimo tres capítulos y me dejaron picado, así que estoy esperando que sea marzo 23 de este año pues ese día sale a la venta en DVD.

    http://es.wikipedia.org/wiki/The_Prisoner
  • 31 y contando…

    Esa envoltura si me gusta
    Ese brasier me aprieta…

    Hace unas semanas cumplí mis 31 primaveras y desde ese día tenia ganas de retomar esta pagina, pero no quería un sitio complejo lleno de colores ni retacada de imágenes, así que me fui por lo mas sencillo, aun le veo 2-3 detalles, pero lo que me interesaba era ya echarla andar y tener mi espacio donde poder comentar y decir lo que se me hinche.

    Comenzamos…

  • Internet móvil ¿más rápido que el de casa?

    Hace poco tiempo recibí una llamada de movistar donde me hicieron la invitación para probar su servicio de datos Móvil 3.5G Movistar T_Conecta me comentaron que al final de 30 días solo me iban a hacer una llamada para preguntar que tal mi experiencia con este servicio, por un momento dude pero al saber que esa prueba era totalmente gratis y lo único que me pedían era mi nombre y dirección, acepte de inmediato.

    Y hoy [7 de julio de 2009] me llego el paquete con mi módem USB, lo abrí como desesperado, conecte el tal módem y sin hacer nada del otro mundo un unos 10 minutos ya estaba conectado a la red de movistar.
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  • Un TwittBC lleno de tacos, quesadillas y salsa de chicharrón.


    Una reunión con mucha carne asada, buenas quesadillas y sobre todo una salsa de chicharrón exente , gracias a @darleneluquin por patrocinar la casa, pues ademas de ser un buen host, también es un buen cocinero, por cierto de haber sabido que estaría tan buena esa salsa hubiera llevado mi topper.

    En esta ocasión fuimos más que en la reunión pasada y también por allí algunos ausentes, pero  muchas caras nuevas, incluso hubo uno allí perdió su virginidad, digo hablando de Twitter ¡he…!

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  • TwittBC 2.0

    De nuevo, con ánimos de reencontrarnos y también de conocernos con los twitteros nuevos y aquellos que no pudieron ir –¿eh, @stanmx, @noesh, etcétera?–, los twittersBC estamos organizando una reunión este sábado 23 de mayo de 2009 a partir de las 3:00 PM. En esta ocasión la reunión será en casa de @darleneluquin, quién se ofreció a preparar la comilonga, con la condición de que cubramos el gasto, así que fijamos una cuota de recuperación de $100.00 pesos, pero eso si, ¡cada quién lleva su alcohol!

    Por si no lo saben @darleneluquin y su señora ama tienen un negocito de catering, así que la comida es bastante prometedora ^_^

    Los únicos requisitos para asistir son apuntarte en el registro de asistentes que @jesus_chavez creó, comprometerte a llegar con tus $100.00 pesitos, tener mucha hambre y claro, “querer pasar un rato de charla agradable sin la ventana de Twitter” <– ah no, eso no fué posible (el ’sin la ventana de Twitter’) ya que estuvimos (TwittBC 1.0) y estaremos twitteando desde la reunión, jejejeje.

    ¡Con suerte (solo es cuestión de configurar una antena de extensión de wifi) se grabará para la televisión el Podcast de Si-Claro!

    NOTA:

    Copia y pega este texto en tu blog, ¡y nos vemos el 23!